El pulido y el cristalizado son términos que muchas veces se confunden dado que ambos tienen que ver con el correcto mantenimiento de los suelos. Sin embargo, aunque las diferencias entre el pulido y cristalizado, se reducen específicamente al objetivo que queremos conseguir en el suelo, son procesos que se realizan de una forma completamente diferente y los resultados que se obtienen, por tanto, son completamente distintos.

Pulido y cristalizado de pisos

A continuación, vamos a explicar en qué consiste cada técnica y qué resultados se pueden esperar de cada una de ellas.

En cuanto al proceso de pulido, se usa una máquina con unos abrasivos que serán los encargados de conseguir, que una superficie dañada o con múltiples manchas o arañazos producidos por el desgaste del paso del tiempo, pase a convertirse en una superficie fina y homogénea y pueda volver a recuperar la apariencia que tenía en un principio. También suele ser una técnica que se aplica en superficies recién puestas ya que, durante la colocación de las losas se pueden producir escalones o pequeñas diferencias en la altura que provoquen, que provoquen que el suelo pierda cualidades recién puesto.

Durante el proceso de pulido de cualquier superficie, sea del material que sea, hay que tener en cuenta que es muy importante el abrasivo que se utiliza y las pasadas que se le pueden llegar a dar al suelo. Una mala elección de ambos aspectos, puede causar importantes daños en las losas, que son muy difíciles de solucionar. Al principio se debe comenzar por un abrasivo con un grano más fuerte, que elimine más profundamente los daños más importantes que pueda tener la superficie y posteriormente, en las siguientes pasadas se debe ir reduciendo el abrasivo usado, con el que se terminará de unificar e igualar la apariencia del suelo.

Es importante tener en cuenta que, si este proceso se realiza de forma adecuada la diferencia en cuanto al estado inicial, con el resultado que se puede llegar a obtener es muy llamativa. 

Suelos pulidos y cristalizados

Por su parte, en cuanto al proceso de cristalizado la finalidad es completamente diferente. En este caso se trabajará sobre una superficie que no cuenta con importantes desperfectos, originados por una mala colocación o por el paso del tiempo, sino que simplemente por el uso que se le ha dado ha perdido el brillo y se ha quedado más opaco.  Para lo cual, se emplea una máquina que extenderá de forma igualitaria para que el suelo quede uniforme, los distintos cristalizadores.

Esta técnica suele ser muy empleada por las empresas para las entradas de las oficinas, en las que normalmente se encuentra una superficie de un material más llamativo y que debido al gran trasiego de gente que pasa por ella cada día, ha ido perdiendo esa calidad. Y es que, es inevitable el progresivo envilecimiento que puede sufrir el suelo ya que, la finalidad de los productos de limpieza es únicamente de la de limpiar y desinfectar, por lo que se convierte en una necesidad realizar un correcto mantenimiento y recuperación del suelo mediante la cristalización. Así conseguirá un aspecto más elegante y se conservará en mejores condiciones. 

Debido a la importancia de ambos procesos en el mantenimiento del suelo, debes plantearte la contratación de una empresa especializada como Prosal, donde estaremos encantados de atenderte y solventar tus dudas.